Pensadero

miércoles

Pederastia e Iglesia

La pederastia es un crimen terrible, que de manera directa atenta contra el ser humano. Independientemente de quien la cometa, la intensidad y monstruosidad no menguan. Sea cineasta, presidente, rey, actor, sacerdote, o cualquier laico de a pie.


Pero recientemente se está llevando una campaña, en la que se busca endosar la pederastia a la religión, como si esta fuera la fuente de esta aberración. Esto último, por casos que salieron a la luz recientemente. Lo curioso es que no ocurre lo mismo -digamos- con cualquier otro caso. Es decir a nadie he escuchado decir que tal gremio o institución es fuente de pederastia.


Pero, que unos cuantos desdichados - escondidos tras sotanas- cometan estas atrocidades no da pie para generalizar, ello es un insulto a la inteligencia de las personas. Que otros tantos se hayan equivocado en las medidas disciplinarias aplicadas tampoco da pie para lo mismo. Desconocemos las razones que en muchos casos llevo a obrar a algunos obispos de determinada forma. Las intenciones de las mismas personas solo Dios las conoce. Y será Él quien los juzgue.


Pero no todos los obispos actuaron así, ni todos los que cayeron en el lodazal del pecado quedaron impunes, algunos encarcelados, otros separados y puestos en tratamientos sicológico o reducidos al estado laical.


Ahora la iglesia tampoco tiene que hacer un circo de ello, no tienen que llamar a los medios cada vez que tiene que tomar determinadas medidas. El fin de la iglesia es buscar la salvación de las almas. Tanto de las abusadas como la de los abusadores, buscar tenderles la mano para arrancarlas de las garras del demonio. Obvio ello no evita que deban responder por sus actos ante la justicia humana.


La pederastia, es cierto que responde en ocasiones a desordenes sicológicos, es también obra del demonio quien induce a los hombres (varón y mujer) a tales bajezas. Pero que en nada justifica los actos realizados por el ser humano pues, para que la tentación se haga concreta se requiere del asentimiento del tentado, la cual no siempre es inmediata, sino la suma de pequeñas infidelidades. Por lo mismo, no podemos dejar de lado la oración solicitando fortaleza a Dios e intercediendo por todos nuestros hermanos en especial por quienes consagraron su vida al servicio de Dios.


De la Iglesia Católica, se espera siempre lo mejor, y hechos como los ocurridos recientemente hieren la susceptibilidad de muchos; y así como una pequeña mancha resalta sobre manera en una superficie de gran blancura, ocurre lo mismo cuando sus miembros pecan, esos actos inmediatamente resaltan en contraste con la blancura del cuerpo místico de Cristo.


Omar Orozco Sáenz

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